Estornuda en el dentista y le amputa dos dedos.

Tragedia en una clínica dental de Albacete. Cuando el facultativo estaba observando los dientes de un cliente, éste, que llevaba unos días bastante afectado por su alergia al olivo, estornudó sin que diera tiempo a que el dentista sacara la mano de la boca que estaba revisando.

Tan fuerte fue el estornudo, que produjo la amputación parcial de los dedos índice y medio del doctor. En concreto, perdió una falange de cada uno de ellos. Por suerte, al llevar puesto los guantes de látex, los trozos no fueron tragados por el agresor y se le pudieron reimplantar, sin bien no se sabe si va a recuperar la movilidad mínima para poder seguir ejerciendo la profesión.

A pesar de todo, la desgracia no ha sido tanta. El boca a boca, nunca mejor dicho, ha funcionado, y la lista de espera empieza a ser interminable en la clínica dental de nuestro protagonista. “Está claro que los dientes de sus clientes están fuertes y con la mordida bien alineada, porque el corte dicen que fue bastante limpio”, asegura una vecina que ya ha pedido cita.

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