Ingresa con quemaduras de tercer grado en el pene al intentar metérsela a su moto por el tubo de escape.

Chicas, alcohol y moto no suele ser una buena combinación para echar una noche, aunque todos hemos pensado en otros escenarios negativos diferentes a lo que le pasó a  J.C.M.,  de Albacete.

Era una noche de viernes cualquiera, el muchacho sacó del garaje su flamante moto recién comprada. Había quedado con una chica que le gustaba bastante, y tenía planeada una velada entre romántica y lujuriosa.

Al parecer, se le fue la mano con el alcohol, la compañera decidió que no quería seguir la fiesta con él en ese estado, y nuestro amigo se tuvo que batir en retirada sin llegar ni de lejos a consumar. Una vez en la soledad del garaje, con el calentón que llevaba, no tuvo otra ocurrencia que meterla en caliente, nunca mejor dicho. Ahora está ingresado en la unidad de quemados del Hospital Provincial. Ya ha dejado caer que en caso de trasplante, él no es racista.

 

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