Le crece una sandía en el estómago.

María (nombre ficticio) acudió al médico de cabecera quejándose de un dolor en el estómago, aunque al tacto no se apreciaba nada. El médico la derivó al especialista, que la vió al mes y medio, y ya se notaba un bultito si se apretaba lo suficiente. De urgencias se le mandaron pruebas radiológicas, y al mes siguiente, cuando fue a recoger los resultados, ya era visible una tripita prominente.

Se veía algo redondo, muy liso, y que crecía por días. Se descartó un tumor o algo más grave. Por supuesto, no era un embarazo, aunque lo parecía. Entonces se le hizo una endoscopia, los facultativos se llevaron una gran sorpresa. Allí había una sandía.

La única explicación posible es que se tragara una pepita de alguna sandía que comió, y “agarrara” en el estómago. Con la bebida y comida aquello se fue fertilizando, y de ahí la sandía. Ahora están a la espera de ver cómo sacarla, si en zumo o a tajadas.