Se queda dormido soplando en un control de alcoholemia

 Son muchas las anécdotas que los agentes de la Guardia Civil de Tráfico podrían contar de los controles de alcoholemia, pero lo ocurrido la mañana de ayer en Fraga, un pueblo de la provincia de Huesca, fue una de las experiencias que la Guardia Civil ha podido vivir en un control.

 

Los agentes de la Guardia Civil se encontraban a las afueras del pueblo realizando un control rutinario de drogas y alcohol. El control comenzó a las 8 de la mañana, hora en que cientos de jóvenes abandonan una macrodiscoteca que hay por la zona. A poco más de media hora de control los agentes ya habían hecho el test a más de 20 vehículos con el resultado de 5 denuncias por una tasa elevada de alcohol, fue entonces cuando detuvieron a Alberto, un joven de 24 años de Zaragoza. Como de costumbre el agente le dio los buenos días y procedió a explicarle cómo se hace el test de alcoholemia, tras la explicación le dio el alcoholímetro y pidió al joven que soplara, pero para sorpresa del agente el chico se quedó dormido antes de que consiguiera soplar. El guardia intentó hasta en 4 ocasiones que el joven soplara, pero cada vez que lo intentaba sus ojos se cerraban y como si de magia se tratase se quedaba dormido en el acto.

 

El guardia pidió al joven que bajara del vehículo para que en el furgón de atestados procedieran a realizarle el test de alcoholemia mediante análisis de sangre. A pesar de que Alberto dio negativo tanto en alcohol como en sangre, la Guardia Civil le retiró su vehículo e incluso le invitó a un café ya que era demasiado peligroso dejarle conducir así. El joven explicó que llevaba varias noches sin dormir debido a los exámenes de la universidad y para celebrar que por fin había terminado salió esa noche de fiesta.

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