Tras años intentando tener hijos descubren que lo hacían por el agujero equivocado.

Hay mucha gente que sostiene que no sería mala idea impartir charlas sobre sexo en los colegios a los chavales. Sin duda a nuestra pareja protagonista esto no les habría venido nada mal.

El caso es que nuestros protagonistas, después de varios años de convivencia, y alguno de matrimonio, se pusieron en manos de la medicina porque aseguraban que no había manera de que ella se quedara embarazada. Después de múltiples pruebas, se determinó que ambos eran totalmente fértiles, y no había explicación para que no viniera la tan deseada descendencia. Hasta que a una de las doctoras le dió por preguntar por dónde hacían el acto, y se aclaró todo. Él la metía por la puerta trasera.

“Ahora hay un problema, a ella por delante no le gusta, y me da a mí que se nos pasa el arroz”, nos comenta el marido. “Soy la envidia de todos mis colegas, he conseguido algo que muchos ambicionan, sin tener que pedirlo siquiera”, afirma orgulloso.

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