Una pachanga de fútbol entre amigos por Navidad acaba con 10 comas etílicos

Organizar una pachanga de fútbol con amigos en Navidad es una costumbre imprescindible, aunque no siempre es tarea fácil: está el que misteriosamente se pone malo de repente, el que trabaja hasta tarde, el que se cae a última hora porque había quedado y no se acordaba… pero de alguna manera u otra siempre se acaba jugando porque las cañas de después son sagradas.

Un grupo de amigos de Majadahonda han sido noticia este fin de semana precisamente por no perdonar esas cervezas de después de la pachanga, las copas, los chupitos y hasta el agua de los floreros del bar. No dejaron nada. La celebración se les fue de las manos y el dueño del establecimiento tuvo que acabar llamando a la ambulancia por el estado de embriaguez severo que presentaban todos los chavales.

Los jóvenes de entre 18 y 23 años fueron ingresados de urgencia en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda bajo la atenta mirada del personal sanitario que no daba crédito: “No se habían quitado ni la ropa de jugar, les pudo el ansía. Son unos críos”.

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