Lleva diez años trabajando en El Corte Inglés sin que nadie la haya contratado

Un día M.G.R., natural de Madrid, se sentía aburrida mientras paseaba por el interior del centro comercial y decidió coger un perfume y empezar a ofrecérselo a la gente que pasaba por su lado, así sin más. Parece ser que le gustó la sensación, porque al día siguiente volvió, ataviada con un uniforme parecido al del resto de trabajadoras, y continuó realizando esta labor.

Nadie se extrañó de su presencia y el comercial jefe la tomó por una nueva que llevaba tiempo esperando le pusieran. Dado que él no era el encargado de pagarle nunca sospechó, ni ella tampoco se quejó por no cobrar y así pasaron los años, en los que se ganó el corazón de sus compañeros y clientes, hasta que hace unos días su jefe se jubiló y el que lo sustituyó descubrió el pastel cuando intentó buscar su ficha de empleada.

Ahora, sus compañeros piden a la empresa que se haga justicia y la contraten, en pago a su profesionalidad no remunerada mostrada durante todos estos años. Ella declara que “Yo nunca lo hice por dinero, es que esto me apasiona de verdad, pero si me contratan tampoco voy a decir que no”.

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