Según ha comentado en un comunicado oficial el portavoz del Vaticano, se ha contratado el desarrollo de robots para ejercer la eucaristía debido a la falta de vocación cada vez más manifestada entre la población.
De puertas afuera la vida de cura puede parecer atractiva por su sencillez y falta de preocupaciones, pero los estudios estadísticos analizados en el Vaticano han desvelado que la vocación entre los ciudadanos es cada vez menor y comienza a escasear los curas a nivel mundial. De seguir así, en 10 años no habría curas en más del 40% de las parroquias actuales.
Por ello han decidido invertir buena parte de sus riquezas y contratar el desarrollo de una flota de robots capaces de impartir misa. Lo más complicado está siendo el tema de las confesiones, pero se solucionará también añadiendo teléfonos a los confesionarios y conectando con una central que atenderá todos los pecados. El futuro ha llegado a la Casa del Señor, 2018 será el comienzo de una nueva era y los robots comenzarán a sustituir a los párrocos actuales a medida que se retiren.