Así lo ha anunciado el portavoz del gobierno ruso Dmitri Peskov en rueda de prensa esta mañana. El gobierno ruso considera el vodka un bien de primera necesidad porque ayuda a combatir el frío y «a tomarse la vida de otra forma, con más ilusión» en palabras textuales del portavoz.
Los niños rusos podrán legalmente comprar y consumir vodka, aunque se deja en manos de los padres la responsabilidad de un uso adecuado y controlado mediante la educación. «Un buen bebedor de vodka sabe incluirlo en su día a día sin que afecte a sus obligaciones profesionales o personales. Cuanto antes aprendan los niños mucho mejor para todos».
Fuera de Rusia la noticia ha creado sorpresa e indignación y las organizaciones mundiales de defensa de los niños ya se están movilizando para elevar una protesta formal. A Putin no parece importarle mucho y hoy también ha declarado «el azúcar de la coca cola es mucho más dañino, pero el mundo siempre mira para otro lado cuando se trata de América».