Un ginecólogo ciego atiende a sus pacientes con el tacto y el olfato

Un ginecólogo ciego atiende a sus pacientes con el tacto y el olfato

Es uno de los pocos casos que se conocen a nivel mundial en el que, tras sufrir un accidente un especialista en ginecología, perdió la visión en ambos ojos, no siendo ello impedimento alguno para seguir llevando a cabo su labor con total profesionalidad.

“Yo perdí la vista hace dos años pero amo tanto mi trabajo que me empeñé en seguir currando día a día, desarrollé más los sentidos del tacto y del olfato y detecto una infección de orina sólo con oler cuando entran. Normalmente las pacientes son conocidas, entonces con solo palpar el monte de venus ya las conozco”. A pesar de haberle ofrecido la jubilación anticipada por su alto grado de discapacidad, el profesional sigue trabajando incluso en su clínica privada.

“Es cierto que en la primera cita da un poco de respeto cuando te pone mano en los tobillos, va subiendo hasta el chichi y lo escuchas acercarse y oler, pero es bueno en su trabajo” es el comentario coincidente de varias pacientes entrevistadas al respecto.

Compártelo: