El pasado jueves, en las inmediaciones del Santiago Bernabéu, un joven cuyas iniciales son A.P.H. fue requerido por la Guardia Civil para un control de alcoholemia rutinario a las tres de la madrugada. Cuando el susodicho sopló por la boquilla del alcoholímetro dio una tasa del doble de lo permitido, por lo que fue sancionado y su coche inmovilizado inmediatamente.
Dado que se encontraba lejos de su destino, ya que en ese momento se dirigía a una fiesta, al joven le pareció muy triste tener que irse a casa, así que le propuso a los agentes invitarlos a una copa en un pub que se encontraba próximo al control. Los agentes se lo pensaron, pero estaban bastante hartos del servicio y de la situación en la que se encuentran en su organización, con la cual habían tenido algunos problemas, así que pensaron “¿Y por qué no?”, y accedieron con la promesa de que sería solo una copa.
Una patrulla de Policía Nacional, que pasaba por las inmediaciones, entró en el pub por una comprobación rutinaria, o eso argumentaron, cuando se encontraron al joven y a los dos guardias civiles saltando mientras cantaban y bailaban una canción de moda. Enseguida dieron parte a sus superiores que se pusieron en contacto con el cuerpo de la Guardia Civil para informar del lamentable estado de sus agentes.
Los dos guardia civiles han sido expedientados y apartados del cuerpo de momento hasta nueva orden, y el joven ha sido acusado de perversión de fuerzas del orden.