Un comercial de una importante aseguradora fue despedido ayer tarde por acudir al trabajo con el traje arrugado, lo más llamativo del suceso es que se negó a aceptar el despido alegando que la culpa era de su mujer por hacer huelga y no planchárselo.
Este comercial se encontraba ya en su casa dispuesto a comer cuando sonó el teléfono «era mi jefa, necesitaba urgentemente que cerrase un trato por la tarde y me obligó a volver a mi trabajo». El hombre ya tenía en la lavadora el traje sucio que había llevado esa semana, así que tuvo que recurrir a otro traje, pero estaba todavía sin planchar «yo no tengo ni puta idea de como se plancha, estaba muy arrugado y le pedí a mi mujer que lo hiciera pero se negó en rotundo alegando que estaba de huelga por el 8M».
Cuando llegó a la oficina, su jefa le estaba esperando junto a 3 grandes clientes «me vieron entrar por la puerta, me miraron de arriba a abajo y mi jefa me pidió con cara de pocos amigos hablar a solas». Le comunicó que estaba despedido «y cuando le expliqué lo sucedido se puso como una fiera, menudo día internacional de la mujer».