Se niega a ser operado de fimosis porque el cirujano tenía parkinson

Se niega a ser operado de fimosis porque el cirujano tenía parkinson

Un joven de diecisiete años sorprendía a los viandantes del paseo de Las Ramblas de Barcelona. Vestía de manera extraña, con camisón azul de hospital, patucos y dejando entrever sus partes íntimas. Se trataba de Valentín, un muchacho que había huido pocas horas antes del centro hospitalario donde iba a ser intervenido quirúrjicamente.

La Guardia Urbana detuvo al chico, considerablemente asustado. Tras realizar las indagaciones pertinentes, descubrieron que se había marchado por la ventana de un hospital de la ciudad minutos antes de ser sometido a una operación de fimosis. “Al principio pensamos que se trataba del paciente de un hospital psiquiátrico, pero cuando hablamos más con él nos dimos cuenta de que no presentaba ningún síntoma de desequilibrio mental”, apuntaba uno de los guardias que lo detuvo. “Nos explicó que había huido porque el cirujano que iba a operarle tenía parkinson y el chico temía por la integridad de su miembro viril”.

Los agentes avisaron a lo padres del muchacho, que en ese momento estaban a punto de cursar una denuncia por desaparición. El padre animó al chico a someterse a la operación, diciéndole que con la piel sobrante fabricarían una manta. Finalmente el chico accedió.

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