Lo echan por borracho de su propio bar

Un salmantino que posee un bar en un barrio de su ciudad fue echado ayer de su propio local por los clientes, hartos de aguantar sus borracheras, sus historias interminables y sus salidas de tono. Cuentan numerosos testigos que el propietario tenía la costumbre de tomarse una copa con cada cliente cada noche. Al principio era divertido y simpático, pero a medida que la clientela crecía la cantidad de alcohol también y con ello los problemas.

Al parecer los últimos días estaba resultando insoportable, ya que siempre acababa borracho y resultando muy pesado. Se pasaba la noche contando batallitas, entrando a todas las mujeres, gritando y cayéndose una y otra vez. Hasta tal punto que ya no podía ni atender y tenían que ser los propios clientes los que se sirvieran ellos mismos las copas.

Ayer la situación se volvió insostenible, así que lo cogieron entre todos, lo metieron en un taxi y lo mandaron para casa, echándolo así de su propio bar.

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