Rompe el cerdito de su hermano para comprar más Jägermeister

Un joven ni-ni de La Coruña enganchado hasta las trancas al Jägermeister y sumido en la desesperación porque había agotado hasta la última gota de sus reservas, tocó definitivamente el fondo de la miseria al romper el cerdito hucha de su hermano pequeño para reunir fondos con el que comprar otra botella.

Y no fue producto de un arrebato, sino de un plan frío y calculado, ya que esperó a que sus padres se fueran y le propuso a su hermanito ver una peli de Bob Esponja con el volumen muy alto. Mientras el pobre niño, ajeno a lo que estaba ocurriendo se reía con los dibujos, su hermano mayor, sangre de su sangre, aprovechaba el estruendo de una dolorosa caída de Patricio para asestar un golpe certero de martillo a la pobre hucha indefensa.

Se avalanzó entonces sobre las monedas como Golum al anillo gritando “míooooo, es mi tesorooooooo, y me voy al Mercadona ahora mismo”. Afortunadamente al salir por la puerta se topó con sus padres, que enseguida se dieron cuenta de la situación. Como resultado castigado sin salir, sin paga, sin playstion y a base de agua todo el fin de semana.

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