Un ginecólogo aragonés ha sido expedientado tras comprobarse que durante las últimas semanas intentaba realizar las ecografías vaginales con una GoPro.
La investigación se ha llevado a cabo tras varias denuncias recibidas sobre dicha práctica «la verdad que era mi primera revisión para ver estado del embrión y estaba muy nerviosa, pero cuando vi la cámara me quedé flipada y le dije que parase». Al parecer el ginecólogo había roto la máquina de radiografías por mal uso y, para evitar el correspondiente abono de su reparación o sustitución, había ideado un nuevo sistema.
«Está claro que no ha sido una buena idea, pero no llevo mucho tiempo en la clínica privada y no quería manchar mi expediente, así que se me ocurrió coger la GoPro de mi hijo y usarla para grabar en vídeo mis exploraciones» comenta arrepentido el ginecólogo. Para su desgracia, y sobre todo para la de algunas de sus pacientes, las dimensiones de dicha cámara exceden por mucho a las del ecógrafo vaginal estándar «es mi quinto hijo ya y la verdad que ni lo noté, pero cuando me fijé al sacarla es cierto que parecía más bien una webcam, aunque como soy tan inocente no quise ni preguntar».