Más de la mitad de los ciclistas de todo el mundo han utilizado alguna vez en su vida el casco para algo más que protegerse la cabeza. Y es que, según un estudio elaborado por la Universidad de Rueda, en EE.UU, el 75% de los ciclistas han defecado en alguna ocasión en el interior de su casco.
Los ciclistas pasan de media 6 horas en la carretera cada vez que salen a rodar, lo que hace inevitable que las ganas de hacer pis y caca tarde o temprano aparezcan. Sacar la manguera es tarea fácil y no requiere de mucho quebradero de cabeza, pero plantar un pino a no ser que tengas un baño cerca es misión imposible. Por eso, la mayoría de ciclistas recurren a su casco como cuenco para expulsar sus excrementos.
La encuesta ha desvelado además algunos detalles muy llamativos, como por ejemplo que después de defecar se vuelven a poner el casco, que previamente han limpiado con su propio pis. Se trata de un ritual muy común entre ellos.